Gracias por incorporarse a esta página.
La intención de sacarla a la luz no es otra que la de ir poniendo de manifiesto que existen otros soportes para la opinión; que no toda está mediatizada y que en las nuevas formas se concentrarán los medios del futuro, aquellos en donde, por encima de todo, prevalecerá la singularidad del individuo, sin más condicionante que su formación y el respeto que todo y todos merecen. En esa estamos.
Si está escrito que “La verdad os hará libres”, debemos pensar que entonces no se conocía Internet, y como tampoco está claro qué verdad había que elevarla a dogma, hoy, sin ánimo de molestar a nadie, habría que decir: “Internet os hará libres”, más que nada porque ya se confunden las verdades con los números de votos, y como ambos a dos son susceptibles de compra y venta, es normal que todo se ponga en duda, único signo de que se piensa. Decía Borges que “La duda es uno de los nombres de la inteligencia”, y los griegos aseguraban que “El que nada duda, nada sabe”.
De entrada me parece innecesario justificar por qué emprendo este nuevo camino. Llevo casi toda mi vida vinculado a la comunicación, he prestado mi firma a bastantes publicaciones e iba siendo hora de que emprendiera mi vuelo en solitario, que no será por mucho tiempo puesto que desde aquí invito a que participen todos los que con espíritu independiente y añorantes de la verdadera libertad crean que pueden hacerse un favor. Se trata de esto, principalmente, aunque el vecino también cuente, pero sin intentar redimirlo, como no sea recordándole que o lo hace por sí mismo o nadie vendrá a sacarle las castañas del fuego.
Así ha sido sean cuales hayan sido los regímenes políticos, y si algunos fueron bautizados de paternalistas, otros están siendo denominados globalizadores por decreto. Vaya lo uno por lo otro. Ir conociendo quién, o quiénes son los amos —más bien lo segundo— ayuda a saber qué papel juega cada uno. Ignorarlo conduce directamente a la manada.
Hasta ahora puedo decir que escribí lo que quise, creo que discrepando de muchos y respetando a todos. Pienso seguir en la misma línea, comentando y opinando sobre lo que observo, en un intento de transcribir el sentir de los que no tienen voz, sin que ello signifique que pretendo erigirme en portavoz de nadie. Allá cada cual, mas si se piensa que la libertad no es una concesión administrativa, sino un derecho que ha de ejercitarse todos los días, que nadie se queje si se siente vejado, anulado, sometido por la voluntad de unos cuantos avispados que han sabido convertirse en manijeros de cortijos o, peor, en intermediarios de lo que en ellos producen los jornaleros —el pueblo sin adjetivos—; es decir, que de administradores se convierten en amos. Esto ya lo vimos con la Desamortización, o sea, historia pasada.
Vamos a dejarlo aquí. Para una declaración de intenciones ya es bastante. De momento fije una imagen: un yunque y un martillo. El hierro a moldear puede variar. Con su ayuda. Eso espero.
Francisco Carrillo