Francisco Carrillo Mora (San Fernando, Cádiz, 1939) tiene un extenso recorrido como columnista de opinión, consecuencia de haber colaborado en diversas publicaciones: Aliquid, Religión y Cultura, CBC, Mirador, La Cuestión, Diario de Cádiz, Información.
Su andadura como escritor comienza con el teatro, en el Liceo donde cursa Bachillerato y donde, a pesar de lo temprano por su edad —nada de virtuosismo juvenil, sino aburrimiento en aquella Isla cuya distracción principal consistía en saludar veinte veces a las mismas personas en el reglamentario paseo dominical por la calle Real—, promueve desde la Asociación de Antiguos Alumnos un grupo de teatro de andar por casa para terminar en el mismo Teatro de Las Cortes.
Aprovecha la oporunidad de unas oposiciones en Madrid para pisar otros paisajes. Consigue una plaza en el Cuerpo de Delineantes Cartográficos (cartógrafo) del Instituto Geográfico Catastral —hoy Nacional—, dependiente entonces de la Presidencia del Gobierno. Su intención al cambiar de aires es trabajar en publicidad, cosa que consigue, primero como realizador y después como creativo. Tiene veintiún años y voluntariamente cambia la seda del funcionariado por el percal de la empresa privada. Mientras tanto dirige teatro amateur hasta conseguir montar “El Avaro”, de Moliere en el Teatro Nacional María Guerrero.
En 1966 es Profesor Titular de Dibujo y Expresión Gráfica en el Colegio Buen Consejo, de Madrid. Simultáneamente forma parte del cuadro de autores de la Editorial Edelvives que prepara los textos para el nuevo plan educativo, llegando a ser director de un equipo que realiza todo el primer ciclo de la Expresión Gráfica FP 1, (ocho textos). En solitario y en colaboración redacta hasta siete títulos más. Colabora con la UNED como coautor de las Unidades Didácticas para el Reciclado del Profesorado. Para la misma Editorial escribe doce cuentos en “Cuentagotas”, libro de lecturas —que también ilustra— para alumnos de 4º de EGB. También dirige seminarios para profesores y pronuncia conferencias por distintas ciudades de España (Madrid, Valladolid, Zaragoza, Granada…), manteniendo su colaboración puntual en revistas como Religión y Cultura, CBC y Aliquid.
Sigue teniendo la inquietud teatral y monta en el Teatro Alcalá “Los pobrecitos” de Alfonso Paso, en el C.M. Elías Ahuja, “Calígula”, de Albert Camus, y en diversas salas “Escuadra hacia la muerte”, de Alfonso Sastre, “Susana quiere ser decente”, de Llopis, etc.
Pasados veinte años vuelve a La Isla y monta una empresa de Imagen y Comunicación con talleres propios de impresión. Desde allí realiza multitud de campañas para diversas instituciones y empresas (Ayuntamientos de San Fernando y El Puerto de Santa María, Bahía Sur, Fábrica de San Carlos, Astilleros Españoles, Bazán, HUNOSA, etc.)
Desde su vuelta, alterna su trabajo con publicaciones en la prensa periódica, primero en el semanario “Mirador”, después como primer editorialista de “La Cuestión”, director en su primera época. Durante doce años colabora semanalmente como columnista de opinión en Diario de Cádiz, y desde mediados 2003 hasta octubre de 2008 presta su firma diaria, de lunes a viernes, a Información San Fernando y, alternativamente a otras cabeceras del Grupo Publicaciones del Sur.
Pronuncia conferencias y pregones. Las primeras tienen carácter sociológico: “La Isla, luces y claroscuros”, “Política y Sociedad”…, y los segundos abarcan desde los de la Navidad en La Salle, pasando por La exaltación a la Cruz, el del 250 Aniversario de la Fundación de la Soledad, el del Cincuentenario de la Coronación Canónica de la Virgen del Carmen o el de la Semana Santa Isleña de 1994.
Recibe el Premio Nacional de Periodismo “Zona Marítima del Estrecho”; el II Premio “José María Martín”, también de periodismo; el “Ortiz del Barco” de cuentos. Publica “Por los siglos de los siglos”, con veinte relatos dedicados a La Isla de la posguerra. La novela “La vida que te debo”. Tiene dos en el telar y es Académico de número de la Real de San Romualdo, de Ciencias, Letras y Artes. Su mayor satisfacción es seguir siendo un empedernido lector.
